Yo siempre te estaré amando. Porque lo que te he escrito son flores que no se marchitan, besos que jamás terminan y caricias que no cesan. Te estaré amando cuando estés con tus lágrimas y tu alma entristecida. Cuando la vida te haga encogerte de hombros. Te estaré amando cuando las estrellas mas te canten o mas te lloren. Un día tus ojos me iluminaron y tú serás la que leerá mis escritos, la que lo inspiro, la que me alegro y también la que me entristeció. Siempre te estaré amando, lo hago desde antes de haberte escrito esto. Te estaré amando, porque mi sangre es de tinta, y tu piel es de papel. Te estaré amando hasta el final, hasta la última oración o verso que aun no te he escrito. Y por siempre te estaré amando mi princesita bella.!
jueves, 3 de abril de 2014
miércoles, 2 de abril de 2014
MUJER, NADA ME HAS DADO...
MUJER, NADA ME HAS DADO
Nada me has dado y para ti mi vida
deshoja su rosal de desconsuelo,
porque ves estas cosas que yo miro,
las mismas tierras y los mismos cielos,
porque la red de nervios y de venas
que sostiene tu ser y tu belleza
se debe estremecer al beso puro
del sol, del misino sol que a mí me besa.
Mujer, nada me has dado y sin embargo
a través de tu ser siento las cosas:
estoy alegre de mirar la tierra
en que tu corazón tiembla y reposa.
Me limitan en vano mis sentidos
-dulces flores que se abren en el viento-
porque adivino el pájaro que pasa
y que mojó de azul tu sentimiento.
Y sin embargo no me has dado nada,
no se florecen para mí tus años,
la cascada de cobre de tu risa
no apagará la sed de mis rebaños.
Hostia que no probò tu boca fina,
amador del amado que te llame,
saldré al camino con mi amor al brazo
como un vaso de miel para el que ames.
Ya ves, noche estrellada, canto y copa
en que bebes el agua que yo bebo,
vivo en tu vida, vives en mi vida,
nada me has dado y todo te lo debo.
Pablo Neruda
Nada me has dado y para ti mi vida
deshoja su rosal de desconsuelo,
porque ves estas cosas que yo miro,
las mismas tierras y los mismos cielos,
porque la red de nervios y de venas
que sostiene tu ser y tu belleza
se debe estremecer al beso puro
del sol, del misino sol que a mí me besa.
Mujer, nada me has dado y sin embargo
a través de tu ser siento las cosas:
estoy alegre de mirar la tierra
en que tu corazón tiembla y reposa.
Me limitan en vano mis sentidos
-dulces flores que se abren en el viento-
porque adivino el pájaro que pasa
y que mojó de azul tu sentimiento.
Y sin embargo no me has dado nada,
no se florecen para mí tus años,
la cascada de cobre de tu risa
no apagará la sed de mis rebaños.
Hostia que no probò tu boca fina,
amador del amado que te llame,
saldré al camino con mi amor al brazo
como un vaso de miel para el que ames.
Ya ves, noche estrellada, canto y copa
en que bebes el agua que yo bebo,
vivo en tu vida, vives en mi vida,
nada me has dado y todo te lo debo.
Pablo Neruda
Tengo miedo...
TENGO MIEDO
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazòn un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo, de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
Pablo Neruda
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazòn un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo, de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
Pablo Neruda
No tengas nada en las manos...
No tengas nada en las manos
No tengas nada en las manos
Ni una memoria en el alma,
Que -cuando un día tus manos
Pongan el óbolo último,
Cuando las manos te abran-,
Nada se te caiga de ellas.
¿Qué trono te quieren dar
Que Átropos no te lo quite?
¿Qué laurel que no se mustie
En los arbitrios de Minos?
¿Qué horas que no te conviertan
En la estatua de sombra?
¿Que serás cuando, de noche,
Estés al fin del camino?
Coge las flores, mas déjalas luego
Caer, apenas miradas.
Al sol siéntate. Y abdica
Para ser el rey de ti mismo.
No tengas nada en las manos
Ni una memoria en el alma,
Que -cuando un día tus manos
Pongan el óbolo último,
Cuando las manos te abran-,
Nada se te caiga de ellas.
¿Qué trono te quieren dar
Que Átropos no te lo quite?
¿Qué laurel que no se mustie
En los arbitrios de Minos?
¿Qué horas que no te conviertan
En la estatua de sombra?
¿Que serás cuando, de noche,
Estés al fin del camino?
Coge las flores, mas déjalas luego
Caer, apenas miradas.
Al sol siéntate. Y abdica
Para ser el rey de ti mismo.
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